La reciente rectificación de EITB tras la polémica sobre la programación infantil en euskera es un ejemplo de cómo la transformación digital puede chocar con la necesidad de preservar la cultura y el idioma locales. La corporación vasca, en su afán por adaptarse a los nuevos hábitos de consumo audiovisual, se vio obligada a dar marcha atrás en su decisión de eliminar el canal ETB3, que emitía programación infantil en euskera.
La desaparición de ETB3 y su sustitución por ETB1 ON había generado un gran rechazo social, con más de 30.000 firmas y numerosas protestas. Las familias, educadores y agentes vinculados al euskera denunciaron el impacto de esta decisión en el proceso de euskaldunización de los menores, ya que los niños quedaban abocados a consumir contenidos infantiles mayoritariamente en castellano.
Ante esta presión, EITB ha optado por una rectificación que, sin recuperar ETB3 como canal independiente, sí devuelve parte de su esencia a la parrilla. A partir del 13 de abril, ETB1 ON ha pasado a emitir doce horas diarias de programación infantil en euskera, de 07:00 a 19:00 horas, en su señal de TDT.
Esta decisión supone un giro relevante en la estrategia inicial de la corporación, que había apostado por homogenizar sus canales digitales. Para hacer viable este cambio, EITB introduce una novedad técnica significativa: el desdoblamiento de la señal. Mientras que en la TDT se emitirá esta programación infantil durante el día, la versión de ETB1 ON disponible en YouTube y plataformas mantendrá su planteamiento original, con contenidos de archivo y emisiones sin restricciones de derechos internacionales.
Este desdoblamiento permite a la cadena compatibilizar dos objetivos: recuperar la oferta infantil en abierto en Euskadi y Navarra y mantener su estrategia de internacionalización digital. A partir de las 19:00 horas, ambas señales se unificarán nuevamente hasta la mañana siguiente.
La rectificación de EITB evidencia hasta qué punto el papel de los medios públicos en la promoción del euskera sigue siendo irrenunciable para una parte importante de la sociedad vasca. La transformación digital, por ambiciosa que sea, no puede desligarse de la función de servicio público. En mi opinión, este caso demuestra que la cultura y el idioma locales son esenciales para la cohesión social y la identidad de una comunidad, y que las decisiones que afectan a estos aspectos deben ser tomadas con cuidado y sensibilidad.